Pechuga rellena al horno

  • 2 pechugas de pollo de corral deshuesadas
  • 8 cucharadas soperas de ricotta o requesón
  • 2 dientes de ajo
  • un puñado de pistachos pelados
  • unas hojas de albahaca fresca
  • unos granos de pimienta negra
  • una pizca de pimentón
  • unas hebras de azafrán
  • sal y pimienta negra molida
  • aceite de oliva

Antes de nada, dejamos el requesón o la ricotta en un colador con un peso encima para que suelte la mayor cantidad de agua posible, así el relleno quedará más compacto.

Una vez limpias las pechugas de restos de piel y de grasa, las cortamos en dos trozos más o menos iguales y luego abrimos cada mitad, en dos, a lo largo, sin llegar a separarlas. Salpimentamos bien por dentro y por fuera y reservamos.

En el mortero, machacamos unos granos de pimienta con los dientes de ajo. Añadir un puñado de hojas de albahaca muy picadas y, cuando tengamos una pasta, volcar en un cuenco. Precalentar el horno a 220 grados.

A la mezcla de ajos y pimienta añadimos el pimentón y la ricotta y trabajar bien hasta obtener una crema homogénea.

A continuación, rellenamos las pechugas y las cerramos. Se van colocando sobre una fuente engrasada y añadir un hilo de aceite de oliva por encima. Tapar con papel de aluminio y hornear durante cuarenta minutos.

Pasado este tiempo, retirar el papel y dejamos que la superficie se dore un poquito. Servir recién hechas y acompañar con pasta hervida y unas verduras a la plancha.

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